VÍAS DE DISEMINACIÓN DE
AGENTES INFECCIOSOS
& VÍA DE DISEMINACIÓN DIRECTA.
Es aquélla que sigue
los planos de menor resistencia tisular como espacios perineurales y
perivasculares, siendo tipos particulares de ella las metástasis umbilicales,
la enfermedad de Paget mamaria y extramamaria, la siembra en cavidades serosas y
la implantación por maniobras quirúrgica.
& VÍA DE DISEMINACIÓN
LINFÁTICA.
Consiste en la
invasión de los capilares linfáticos por los microorganismos y su propagación
al resto del organismo a través de la vía linfática eferente o la retrógrada, invadiendo
la cápsula ganglionar, o pasando al sistema hemático a través de las vénulas
del propio ganglio.
Forma de diseminación:
Una vez que las
bacterias invaden los capilares linfáticos llegan, a través de los linfáticos
aferentes, al seno marginal del ganglio linfático regional pudiendo quedar
retenidas o crecer, en la cavidad sinusal subcapsular, donde pueden liberarse
nuevos émbolos, o bien crecer hacia la región hiliar ganglionar y los canales
eferentes, condicionando el paso de un ganglio a otro.
La diseminación
pueden adoptar las siguientes modalidades:
a) Invasión
progresiva de las cadenas linfáticas hasta desembocar en la sangre venosa,
siguiendo la corriente linfática o yendo a contracorriente («progresión
retrógrada»).
b) Invasión
periganglionar llevada a cabo mediante rotura de la cápsula.
c) Invasión de los
capilares y vénulas en el interior de los ganglios linfáticos, pudiendo así
tener acceso directo, o mediante anastomosis linfático-venosas, a la corriente
sanguínea.
& VÍA DE DISEMINACIÓN
HEMÁTICA.
Influyen
en su producción la estructura de la pared de los distintos tipos de capilares
preexistentes y neoformados. Son factores favorecedores de la necrosis, la
presión tisular, el gradiente de presión, la disminución del contenido de
fibronectina y la respuesta inflamatoria.
“ETAPAS DE LA DISEMINACIÓN
HEMÁTICA”:
1.
Penetración
de los microorganismos en la luz de los vasos.
Mediante un proceso
de desprendimiento pasivo o efectuando movimientos activos ameboides. Penetran
de forma habitual en el torrente circulatorio a nivel de la microcirculación
(capilares, hendiduras sanguíneas, brotes capilares neoformados y vénulas
postcapilares). Cuando atraviesan los capilares continuos utilizan diferentes
propiedades de la fisiología capilar, como la capacidad de contracción de las
células endoteliales (mediada por la histamina y la trombina) y la liberación
periódica de dichas células en la circulación, que condicionan que la membrana
basal quede al descubierto lo que a su vez favorece la adhesión. Será necesaria
la existencia, a nivel del borde de invasión, de un balance positivo a favor de
las primeras, entre las metaloproteinasas y sus inhibidores.
2.
Parada
o atrapamiento de las bacterias en el lecho capilar del órgano diana.
De forma genérica,
una vez que los microorganismos han penetrado en los vasos sanguíneos, pueden
ser transportadas por un mecanismo pasivo o bien desarrollarse en el sitio de
penetración y a partir de ahí enviar émbolos tumorales a la circulación. La deformabilidad
es una de las características de los microorganismos que les permite no quedar
atrapadas en los capilares de escaso calibre.
3.
Extravasación
de las células a nivel de dicho lecho capilar.
Parada en el lecho
capilar del órgano diana; dos procesos contribuyen, de forma genérica, a la
parada de las bacterias en los capilares del órgano diana: uno consistente en
un atrapamiento mecánico inespecífico y otro que se produce mediante las
interacciones específicas entre los componentes del émbolo y la pared vascular.
4.
Proliferación
en el espacio extravascular.
Respondiendo a
factores de crecimiento paracrinos específicos o más abundantes en un
determinado lugar, se pierde en etapas finales del proceso, ya que en esos
estadios las células se desarrollan con independencia del medio, obedeciendo a
factores de crecimiento autocrinos que les permiten proliferar por sí mismas y
por lo tanto colonizar cualquier tipo de órgano o tejido.
Bibliografía:


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