CIRUGÍA


HISTORIA DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA


INTRODUCCIÓN

La cirugía tiene como antecedentes que en épocas geológicas donde existían muchas enfermedades, sobre todo debidas a traumatismos, las fracturas eran frecuentes y las complicaciones derivadas de ellas en consecuencia. En la época prehispánica, el profesor Zolleki descubrió en los montes Zagros nueve hombres de Neanderthal, uno de ellos amputado del brazo derecho, quizá la primera cirugía de la historia. (Martínez, 2013).
En las civilizaciones antiguas, los conocimientos se obtenían mediante métodos de prueba y error, los que se sincretizan con las creencias religiosas y mágicas. El pensamiento mágico relaciona el cosmos y la naturaleza con distintas divinidades, las que influyen en el proceder y salud de los humanos. Casi todas las intervenciones se sustentaban en ritos religiosos o iniciáticos. Las trepanaciones en la edad media, con razón de curación (neuralgias epilepsia, etc.), estos se ven relacionados con la presencia de “espíritus malignos”, que se debían expulsar del cuerpo del enfermo. Los egipcios realizaban la circuncisión como un rito iniciático relacionado con el culto al dios Ra. Para la edad media se realizaban las primeras obras de cirugía como “Kitab At-Tasrif (la prescripción) y el texto Sobre la cirugía”, ““Anatomia Mundini o Anatome ómnium humani corporis interiorum membrorum”,” Chirugia” La cirugía en el Renacimiento Europeo y en la América Prehispánica se hacen intervenciones como la primera histerectomía vaginal, prótesis faciales oculares, cirugía plástica, etc. (Abreu., 2004).  

La cirugía en el siglo XIX, se dieron los tres  grandes puntos de apoyo que sustentaron el progreso de la cirugía contemporánea. La base bacteriológica de la cirugía con el surgimiento de las técnicas aséptica y antiséptica, el control del dolor con el desarrollo de la anestesia y la afirmación del método científico y experimental como fundamento de la práctica quirúrgica. El más grande avance en la medicina del siglo XIX y el de mayor aplicación en la cirugía fue el de Louis Pasteur, demostró que la infección de las heridas quirúrgicas, son causadas por organismos microscópicos. Lister usó el  ácido fénico  diluido  en  el  instrumental, en  los hilos  de sutura  e, incluso, en forma  de vaporizaciones  en el aire del ambiente  de las salas de  operaciones; con ello consiguió  abatir  estadísticamente las infecciones. Su trabajo fue reconocido e inició así  la era de la antisepsia. La  aplicación del conocimiento bacteriológico a la  cirugía  dio lugar a la  adopción gradual de la  técnica aséptica  en el  mundo. La medicina  de Estados  Unidos de Norteamérica hizo  su más famosa contribución al  progreso  de  la cirugía con  la  introducción de la  anestesia  general  por inhalación  de  gases por William  Thomas Morton. Todos estos acontecimientos dan una base sólida al arte de la  Cirugia. (Archundia, 2014).


CIRUGÍA PLÁSTICA
La cirugía plástica nació por la necesidad de solucionar amputaciones consecutivas a castigos impuestos en las antiguas civilizaciones.
Entre los castigos favoritos de la época védica y de los primeros reinos de la India era la amputación de nariz y orejas.
La Rinoplastia (reconstrucción de nariz) y la Queiloplastia (reconstrucción de los labios), fueron las primeras intervenciones quirúrgicas practicadas.
En la India se castigaba el adulterio, con la amputación de la nariz. Fue por eso que Susruta llamado “Padre de la cirugía plástica de la antigüedad” explica en su libro la restauración de la nariz mutilada, de esta manera:   “Cuando la nariz de un hombre ha sido cortada (como castigo) o destruida (por alguna enfermedad o contienda bélica), el médico tomara la hoja de una planta que sea del tamaño de la parte destruida, la coloca sobre la frente o la mejilla, para recortar un pedazo de piel de igual dimensión (pero de tal manera que la piel permanezca unida por uno de los extremos). Se refresca con el escalpelo los bordes del muñón de la nariz, para cubrirlo por ambos lados con la piel preparada, cosiéndola por los bordes. Luego coloca dos tubos delgados donde deben ir las ventanas de la nariz para facilitar la respiración y mantener la forma de la piel aplicada. Se completa colocando sobre la zona cruenta polvos de sapan, raíces de regaliz y berberis, cubriendo finalmente con algodón. Tan pronto como la piel se haya integrado a la nariz o zona receptora, se corta la conexión con la zona dadora”.
En los textos de Susruta se describen las agujas y suturas utilizadas en esa época; Usaban agujas rectas y curvas, hechas de hueso y bronce. El hilo quirúrgico se hacía de cáñamo; fibras de cortezas; cabellos y tendones de animales (este último era empleado para la ligadura de vasos sanguíneos).
Las grandes hormigas negras bengalíes se empleaban para la sutura de heridas intestinales. Se colocaban las hormigas una al lado de la otra en los labios de la herida, hasta que sus mandíbulas se cerraban como abrazaderas. Entonces, los cuerpos de las hormigas eran separados de las cabezas.
Es decir que las suturas intestinales no se hacían con hilo ya que podía descomponerse y provocar infección. En cambio, las abrazaderas vivas de las hormigas y por el ácido fórmico, actuaba como antiséptico.

El considerado “Padre de la Cirugía Plástica Moderna” fue Gaspar Tagliacozzi (1546-1599). Fue el primero en practicar la Rinoplastia además de efectuar con éxito la plástica de las orejas y de los labios.
Su técnica consistía en tomar un colgajo de la piel del brazo y tenerlo ligado a la nariz hasta su total adhesión. Fue llamada “nariz a la italiana”, por un colgajo distal de pedículo único.
En el siglo XVIII En Alemania Carlos Fernando Von Graefe (1787-1840), de Varsovia,  introdujo la operación del labio leporino congénito, en 1816 llevando a cabo la intervención de las divisiones palatinas (paladar bifurcado o bífido).
Carl Thiersch (1822-1895), introdujo el injerto cutáneo y un cuchillo aplicado para el mismo fin, que lleva su nombre.
En Francia  Louis Xavier Ollier (1830-1901), ideo el injerto dermo-epidérmico, conocido como “injerto de Ollier-Thiersch”.


Jacques Louis Reverdin (1842-1908), cirujano suizo que ideo el método de injerto epidérmico, conocido por su nombre.
El médico alemán Jacques Joseph (1865-1934) fue quien refina, publica y populariza posteriormente su experiencia en rinoplastia externa y endonasal. Es considerado el padre de la rinoplastia estética.
En 1926 Suzanne Noel fue otra pionera de la cirugía estética en Francia. Publicó el libro “La Cirugía Estética y su rol social”. Fue una hábil e inteligente cirujana. Sus observaciones psicológicas, tal vez las primeras, permiten ubicar al paciente, en su entorno social y familiar, con sus prejuicios y miedos. La “Lipoaspiración” fue iniciada en Francia por Y. G. Illouz en 1977. Consiste en la eliminación de los depósitos de grasa localizada, mediante cánulas de metal a través de una pequeña y escondida incisión de la piel, cercana a la zona a tratar. La técnica de aplicación de Hilos de Oro 24 Kilates para el tratamiento de las arrugas, se inició también en Francia en 1990 por Jean Paul Caux. (Acerbi, 2010)

En México
En 1954 los doctores Fernando Ortiz Monasterio y Alfonso Serrano Rebeil comenzaron a resolver en el Hospital General de México, los problemas de cirugía plástica y reconstructiva que los cirujanos generales, oncólogos, ortopedistas y otros especialistas quirúrgicos no sabían cómo atender, surgiendo la necesidad de formar en la ciudad de México un servicio de esta especialidad.
Se publicó un libro titulado “Cirugía de la Mano” que fue editado en 1963 por la Academia Mexicana de Cirugía. El avance más importante en la cirugía de la mano en los años 50, fue la reconstrucción del pulgar amputado mediante una pulgarización; y mientras dos grandes cirujanos de la época, como Bunnell, en 1952, y Littler, en 1953, publicaban sus primeras técnicas al respecto, de igual manera lo hicieron en México, los doctores Ortiz Monasterio y Serrano en 1955 y 1957.

Década de los 60, las residencias médicas en cirugía plástica se volvieron formales, para el hospital general de México, por ser este uno de los que tienen una mayor concentración, atendiendo múltiples patologías.
1964, se estructuró la Clínica de Labio y Paladar Hendidos.
1965, se publicaron artículos sobre la “reparación de nervios periféricos”.
1966, se publicó el artículo sobre  “Quemaduras de la mano”, además el de “Tratamiento de las heridas agudas de la cara y mano”.
La década de los 70, una de las más fructíferas para la cirugía plástica, comenzaron a establecerse los principios de la fijación rígida para la cicatrización ósea, se dieron a conocer los territorios vasculares de los diferentes colgajos y el desarrollo de la microcirugía permitió tener más opciones reconstructivas mediante la transferencia libre de tejidos. En 1983- 1989, se realizaron investigaciones relacionadas con la microcirugía reconstructiva y la cirugía de mano. En 1984, nació la Asociación Mexicana de Cirugía de la Mano, integrada por cuatro ortopedistas y 10 cirujanos plásticos. En 1996, el autor queda a cargo de la jefatura del Servicio y con la finalidad de refrescar los conceptos y de aportar nuevas ideas, las áreas de responsabilidad de la clínica original se dividen. En el año 2000, la coordinación de la Clínica quedó a cargo del Doctor Ricardo César Pacheco. (Sastre & Torres, 2004).
CONCLUSIÓN
Durante mucho tiempo la cirugía y los cirujanos han prestado más atención a la inoculación bacteriana y a su virulencia antes  que a la resistencia del huésped. En la actualidad los médicos para evitar la infección quirúrgica siguen dos líneas fundamentales: por una parte incluye todos aquellos procedimientos que tratan de prevenir o anular la contaminación y por otra comprende las medidas destinadas a favorecer las defensas del huésped.
Como es bien sabido, se debe a Joseph Lister (1 827-1 91 2) el inicio del desarrollo de los procedimientos que tratan de anular la contaminación, representados en un principio por la antisepsia y posteriormente completados con las técnicas que procuran prevenir la contaminación, englobadas bajo la denominación de asepsia. En uno y otro caso, la cirugía cuando pone su acento básicamente en esta faceta de la prevención o la anulación de la contaminación se encuentra bajo la plena influencia de las ideas de Lister.
Podemos entender como resistencia del huésped al conjunto de factores que pueden ser movilizados por el organismo para defenderlo frente a los gérmenes invasores. Existe una movilización local y una movilización general en la prevención de las infecciones de una cirugía.
El sistema defensivo del huésped puesto en marcha frente a la agresión puede dispararse sin control y extenderse más allá del nivel local para convertirse en una respuesta general e intensamente lesiva para el huésped Los mecanismos específicos o sea la inmunidad propiamente dicha, juegan un papel secundario mientras predominan los mecanismos inespecíficos, representados por los fenómenos inflamatorios. Las medidas esenciales que corresponden al cirujano con el objetivo de mantener los mecanismos defensivos en forma son:

1.    La utilización de técnicas quirúrgicas que produzcan lesiones mínimas en los tejidos y que por ello mantengan en lo posible la fisiología normal de la respuesta local a la agresión.
2.    La restauración y el mantenimiento de la fisiología sistémica normal, en particular los sistemas cardiocirculatorios y respiratorio, que procuren una oxigenación adecuada a los tejidos.
3.    Que el cirujano comprenda, lo que significan, en todos sus niveles, los mecanismos defensivos del huésped, frente a la invasión bacteriana, para evitar comprometerlos con las acciones quirúrgicas sobre los tejidos.
4.    Complementar la resistencia del huésped con la profilaxis antibiótica cuando se considere adecuada.
Toda invasión bacteriana que progresa supone una debilidad de los mecanismos defensivos, por lo que el objetivo de los cirujanos, ante una terapéutica esencialmente agresiva, es disminuir al mínimo posible la destrucción local que se provocan en los mecanismos defensivos, así como mejorar la capacidad de respuesta general. (Pera, 2000)

1       Bibliografía

Abreu., L. M. (2004). Cirugía para el estudiante y médico general. Méndez Editores, S.A. de C.V.
Acerbi, N. (2010). Origenes de la cirugía plástica, padres, pioneros y otros más. Una mirada historica: Estrellas y medicina. Revista de Salud Pública, XIII, 47-52.
Archundia, A. (2014). Cirugía 1 (5ta ed.). McGraw-Hill.
Martínez, S. (2013). CIRUGÍA. Bases del conocimiento quirúrgico y apoyo en trauma. (Quinta edición ed.). McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S. A. de C. V.
Pera, C. (3 de Diciembre de 2000). MECANISMOS DE DEFENSA DEL HUESPED E INFECCIONES QUIRURGICAS. Obtenido de Real Academia de Medicina de Barcelona: http://www.raco.cat/index.php/RevistaRAMB/article/viewFile/70142/90248
Sastre, N., & Torres, B. (2004). Histooria de la cirugía de la mano en el servicio de cirugía plástica de hospital general de México. Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, AC, 12p.




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